Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos

Facultad Tecnológica
Universidad de Santiago de Chile

Aumentar la vida útil de los arándanos es el objetivo de tecnología desarrollada en la Universidad de Santiago de Chile

Ago
31
2015
Investigadores crearon una metodología y un equipo-prototipo para medir y determinar las propiedades de la piel de estos frutos

Según un informe de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa), la superficie plantada, producción y exportación de arándanos experimentó un importante crecimiento en los últimos diez años, liderando las alzas entre las frutas nacionales. 

Se plantaron 14506 hectáreas en 2014, lo que representó un incremento de más del 1000% si se compara con las 1360 hectáreas de 2005; la producción también aumentó –aunque en menor proporción-, y las exportaciones llegaron a US$ 503,9 millones en 2014, traduciéndose en un crecimiento del 383% para el área. 

Chile exporta entre el 60% y 70% de su producción y los precios, en promedio, han subido cerca del 20%. El negocio es auspicioso, pero este fruto en la mayoría de los casos debe ser trasladado miles de kilómetros para llegar a los principales mercados de destino con el peligro de perder su frescura y calidad. 

Propuesta Novedosa 
Con el financiamiento de la Dirección de Gestión Tecnológica de la Universidad de Santiago de Chile, la Dra. Silvia Matiacevich, investigadora del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y jefe de la carrera de Tecnólogo en Alimentos, trabajó en una propuesta novedosa para responder a este problema, cuyos resultados permitieron desarrollar un equipo-prototipo y una metodología para determinar la permeabilidad de la cutícula de los arándanos, idea que cuenta con una solicitud de patente en Chile y también en el sistema internacional de patentes PCT. 

En este estudio trabajó junto al Dr. Fernando Osorio Lira, investigador del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos, quien explica que determinar la permeabilidad de la cutícula de este fruto es un factor muy importante, ya que incide directamente en su calidad. 

“Si la cutícula –que es la membrana a través de la cual el arándano se comunica con el exterior- no está intacta, el fruto puede ser hasta doce veces más permeable, perdiendo la humedad o exponiéndose a ataques de microorganismos. De esta manera, el objetivo principal de esta invención ha sido crear una metodología y un equipo para medir y determinar las propiedades físicas de cutículas intactas in vivo de manera rápida, sencilla y de bajo costo”, señala. 

La Dra. Matiacevich afirma que uno de los principales beneficios de este invento es que como equipo fueron capaces de hacer un aporte, ya que, con anterioridad, se habían realizado numerosos análisis sobre permeabilidad de cutículas, principalmente de hojas de plantas y de futos pero aislando la cutícula, no in vivo, como se hizo en este caso. 

“Hasta ahora tampoco se había hecho un equipamiento sencillo y de bajo costo para la medición de la permeabilidad (y de energía libre de superficie) en frutas enteras en condiciones controladas”, destaca. 

En este estudio también colaboró el Dr. Javier Enrione y Oliver Skurtys. Este último participó gracias a un Proyecto PBCT de Conicyt, que fue dirigido por el Dr. Fernando Osorio. 

Por otra parte, la Dra. Matiacevich cuenta que con fondos de un proyecto Innova-Corfo liderado por el Dr. Osorio trabajaron en una película comestible para recubrir el fruto, cuyos componentes son seguros para la salud y no alteran las características organolépticas (propiedades físicas y químicas), lo que también ha sido percibido de buena forma por los consumidores que en análisis sensoriales han indicado que no encuentran mayores diferencias entre los frutos que cuentan con el recubrimiento y los que no. 

“Tiempo atrás, en los embarques de arándanos a China el 90% no llegaba en buenas condiciones. Con este sistema estimamos que esa cifra se revertirá y que el 90% llegará bien. Y no solo eso, sino que tendrán un mayor tiempo para estar en el mercado” aclara la experta. 

El Dr. Osorio explica que en las etapas de avance de la investigación los resultados han sido muy positivos y varían de acuerdo al cultivar de arándano y a las condiciones de cultivo en las que estos se encuentran, manifestando que en la industria existe gran interés por soluciones de este tipo y que ahora el gran desafío será continuar con un proyecto para llegar a transferir este desarrollo al mercado. La Dra. Matiacevich, en tanto, señala que trabajarán también para aplicar este tipo de soluciones en otros productos alimenticios. 

Julia Pinto, gerente técnico del Comité de Arándanos de Chile, considera que todo lo que ayude a mantener la condición de la fruta es bueno, dado que esta debe llegar fresca e inocua a otros destinos. Desde ese punto de vista señala que el desarrollo de esta película es una buena herramienta para cumplir el objetivo; sin embargo, le parece que es fundamental hacer pruebas comerciales y generar los mecanismos para que esta invención sea empaquetada y esté disponible para las empresas. “Lo más importante es tener una buena calidad y condición de fruta. Luego la tecnología de poscosecha más importante es el frío. Y si esto es acompañado por tecnologías complementarias, mucho mejor”, concluye. 

Fuente: El Mercurio “Desarrollo + Innovación”, domingo 30 de agosto de 2015